¿Tiene tripas Dios?
Cuando yo era pequeña y hojeaba el Antiguo Testamento adaptado para niños y adornado con grabados de Gustav Doré, veía ahí a un Dios sobre una nube. Era un anciano, tenía ojos, nariz, una larga barba... y yo me decía que, si tenía boca, debía comer. Y si come, también tenía que tener tripas... Pero aquella idea me asustaba porque sentía que la idea de las tripas de Dios era una blasfemia. Si ningún tipo de preparación teológica, espontáneamente, comprendí desde niña la incompatibilidad entre mierda y Dios y, de ahí, cuán dudosa resulta la tesis básica de la antropología cristiana, según la cual, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Una de dos: o el hombre fue creado a semejanza de Dios y entonces Dios tiene tripas, o Dios no tiene tripas y entonces el hombre no se le parece. Los antiguos gnósticos lo sentían igual que yo cuando tenía 7 años. Valentín, gran maestro de la gnosis en el siglo segundo, decía para resolver este enredado problema que Dios comía, bebía pero no defecaba. La mierda es un problema teológico más complejo que el mal, Dios les dio a los hombres la libertad y por eso podemos suponer que al fin y al cabo no es responsable de los crímenes humanos. Pero el único responsable de la mierda es aquél que creó al hombre.



Álvaro Naira dijo
Juas... Es muy bueno, kilómetro-0. A mí también me verás más por aquí. También me ha gustado el de la gallina, aunque los coloritos me marean... Pijotero que es uno.
Y la carta del indio me toca la fibra sensible. Tal vez porque pienso que el ser humano debería desaparecer del planeta, empezando por el occidental.
Pero eso es otra historia...
y debe ser contada en otra ocasión.
Un saludo.
25 Mayo 2007 | 03:22 PM