
De entre todas las fotografías....escogió una. Sin saber por qué...sin reflexionar.
Simplemente la liberó de las pinzas de madera, la guardó en un portafolios y salió de la habitación oscura.
En el trabajo, había pasado todo el día, en un estado de excitación sin explicarse muy bien el motivo. El portafolios, con la foto que había separado de las demás, estaba a su lado, no encima de la mesa, eso le inquietaba, era como exponerla ante los ojos de cualquiera....Así que había guardado su carpeta junto a sus pies, apoyada ligeramente en la parte izquierda del escritorio.
Su trabajo le gustaba, se sentía bien, le proporcionaba autoestima y sensación de poder.
Cuando trabajaba, se olvidaba de todo, el mundo desaparecía entre sus expedientes.
Pero ese día, por primera vez, no se centraba en nada, una y otra vez miraba ese rectángulo que, apoyado contra su mesa, guardaba la foto escogida. De vez en cuando, la tocaba, para cerciorarse de que no le habían salido pies y había decidido caminar hacia el sur.
Todo el día fue un suplicio: los clientes, las cuentas, las llamadas de teléfono, incluso las bromas de su mejor amigo, que lo había llamado para tomar unos vinos a la salida.
Al fin llegó la hora de salir.
Ordenó los papeles, apagó el ordenador, se puso su gabardina y recogió del suelo su carpeta, se despidió de sus compañeros y con paso ligero, se encaminó a su casa.
Al salir a la calle, un viento húmedo le atravesó el corazón, tenía la sensación de estar trasgrediendo algo, alguna norma, algún pacto, algún compromiso...otra vez....¿pero qué? No estaba haciendo nada malo, sólo era una fotografía....
Sin saber muy bien por qué, no le apetecía encontarse con nadie, quería llegar a su casa lo antes posible, ya había tenido bastante con pasar todo el día en el trabajo con ese ánimo de disimulo, con la ansiedad de encontrarse a solas con su foto. Así que, se subió el cuello de la gabardina, y apretó el paso bajo los soportales que esta noche le parecían un poco lúgubres y misteriosos.
Tuvo suerte de no cruzarse con nadie en el trayecto a su casa, sólo un par de personas de las que sólo puedes esperar un saludo de compromiso.
Al llegar al portal de su casa, buscó las llaves en el bolsillo, abrió la puerta y se dirigió al ascensor. Entró y, antes de pulsar el botón que le llevaría al rellano de su piso, se sorprendió inmóvil, con los ojos cerrados, y la yema de su dedo índice rozando el 2º-B.
Una petición infantil le sacudió: estaba pidiendo un deseo: que en el piso no hubiera nadie....sólo un poco de tiempo para él...pero...a qué o quién se lo pedía? Hacía ya mucho, mucho tiempo que no creía en nada, por su puesto, en peticiones a dios, santos y toda esa ralea...ni se le ocurría, y las alternativas metafísicas y esotéricas tan en boga entre burguesitos de clase media...mucho menos! Así que...qué hacía él, paralizado en el ascensor pidiendo no se sabe qué a no se sabe quién?
Recuperó su compostura, apretó el botón del 2º-B y subió.
Al entrar en su casa, notó el silencio, no era posible, a esas horas, su hijo, siempre salía alborotado, y su mujer, desde la cocina lo saludaba, no sin antes lanzar alguna frase irónica sobre su hora de llegada..
Pero no, esta vez, no había nadie, su deseo se había cumplido...bueno, a ver si ahora, por una casualidad iba a creer en tonterías.... Solo era una casualidad, No había nadie y ya está!
Se deshizo de la gabardina y cruzó el pasillo hasta llegar a su estudio.
Durante unos minutos, se quedó quieto, con el portafolios en las manos, había desaparecido la ansiedad, los nervios, la sensación de culpa...,
Sólo estaba él y la foto y ahora, que la había liberado de su escondite, que la tenía entre sus manos, sitió una excitación en su sexo que se transmitía a su columna y que le nublaba el conocimiento..........................................
Cuando llegó su mujer y su hijo, la foto estaba colgada en el cuarto de estar. Su mujer sólo preguntó: por qué has puesto, de entre todas, esa? Él no contestó. Cuando el hijo hubo cenado, él lo acompañó a la cama, lo acarició y salió del dormitorio dejando una lucecita tenue para que el pequeño se sintiera acompañado.
En el cuarto de estar, cenaron una cena ligera, sin demasiadas calorías y con un programa de TV que, en el fondo a ninguno interesaba, pero que los dos parecían ponerle interés. Llegado un momento, ella le dijo: me acuesto, tardarás mucho?
Él contestó: no, iré enseguida....
Dejó el volumen de la TV para que ella creyera que seguía viéndola, pero sus ojos sólo veían la foto, la atravesaban..y de nuevo...su sexo le habló.
Esperó aposta a que ella estuviera dormida... se levantó del sofá, apagó la TV y en la oscuridad, al pasar rozando la foto, un beso voló a su nuca.

buen relatao. se vive hasta la tensión del protagonista. lo que me deja un poco en duda es... quien sale en la foto? es su mujer? alguna joven de la que él se ha encaprichado? . lo cierto es que el protagonista se muestra excitado con la imagen de la foto... ainsss que intringulis!!
saluditos.
Emerge la fiebre,
en la nuca,
la puerta consciente se entorna,
suavemente.
La palma de la mano resbala,
acaricia,
el pigmento del rubor,
suavemente.
Sonríes sin mirar el vacío cristalino
De la luminosidad del trigo,
suavemente,
La danza premuscular invade
los sentidos fundidos como en uno,
suavemente,
entretanto,
llegamos la espasmo primario,
delirante,
de la perpetuación de la especie,
brutalmente.
Desaparece la combustión
dentro de los muros dérmicos,
la lluvia blanca,
los copos de nieve
liberan la brasa grabada en el tuétano
hasta volar al espacio rectangular,
suavemente.
PRIMER FINAL.
Al regresar a la habitación la encontró tan fría como el interior de un mausoleo y se estremeció. Incluso la oscuridad le atemorizó. Buscó las referencias conocidas:la posición de la descalzadora, el armario, la mesilla de noche.... Pero ninguna de ellas eran válidas. En sus ojos sólo existía la imagen de la foto ocupándolo todo.
Se sentó a los pìes de la cama, quieto, como un conejo asustado tras las matas y acosado por los perros.
Oyó como un rumor una voz que le dijo, ven y una mano que le rozaba la espalda, pero siguió inmóvil, pegado a la oscuridad.
Ven!, repitió de nuevo la voz.
Dos lágrimas surcaron sus mejillas, acarició la ciatriz de su muñeca bajo la cual la sangre latía a borbotones.....
Se detuvo el tiempo en un lugar extraño. Se detuvo la respiración. Se detuvo el dolor. Se detuvo la angustia. Se detuvo el placer. Se detuvo la palabra. Se detuvo Dios mismo y la Cración entera le pareció la cosa más abusrda de cuatnas se habían realizado.
Después, simplemente se recostó sobre su lado izquierdo y esperó sin ganas a que llegara el sueño.
SEGUNDO FINAL
Apagó la televisión y antes de dar media vuelta al conmutador de la luz volvió a mirar la foto colgada en la pared. Así, con ella prendida en la retina y con un sentimiento extraño en el corazón, abandonó el salón.
En la habitación, con la lamparilla encendida, como siempre, su mujer aguardaba. Se miraron de frente e intentaron encrespar a un mar en calma. Quisieron volver al momento anterior en que fué tomada la instantánea, pero por mucho que se esforzaron, no fueron capaces de enfurecer a Neptuno y el mar pèrmaneció en calma chicha.
Ambos se retiraron cada uno a su playa a esperar que el sol naciera de nuevo
golosinas, es cierto lo que me comentas, pero es que la mayoría de las veces, lo que relato son sentimientos, contradiciones, situaciones que cualquier persona puede vivir en un momento determinado. El tiempo tampoco lo tengo en cuenta, no limito el siceso a unas horas, a un mes o a años, porque lo que me interesa es lo que hay en el interior de las personas, a veces, no concidero importante cómo empezó o cómo terminó, sino lo que sentimos.
Lot, gracias por dejar tus poemas en mi blog, si de lo que voy escribiendo sirve para surge algún poema, es mucho más de lo que esperaba.
Viriato, los 2 finales son posibles y me gustan, así al pronto, no sabría por cuál decicirme. Sería sugerente que la gente que entra por aquí se animara a escribir posibles finales para mis historias inacabadas.
Un abrazo a los tres y muchas gracias, me animais a seguir escribiendo